Arriba pareciera que todo es mejor, existen desde hace mucho tiempo los de arriba y los de abajo, desde arriba a veces las cosas se ven mejor, a muchos les gustaría estar arriba (en muchos sentidos).
Con sueños y nubes son conocidos en un lugar de Santa Fe, y seguro en otros lados, como “la gente de arriba”. Podrían tener todo pero se conforman con suficiente, ahí tienen lo necesario para tener un mundo, su mundo propio. Adueñarse de la vista en los atardeceres pero también compartirla, muchos ignoran lo que hace “la gente de arriba” pero saben que ahí están y que su lugar es respetable porque han luchado por conservarlo en las alturas, sobre todos, un lugar así nadie debería desperdiciarlo (pero no todos saben eso…)
Vigilan la ciudad, ven sin que nadie mire, captan imágenes precisas e importantes que conservan en un lugar sagrado (su memoria), no se preocupan tanto por su aspecto porque ellos tan arriba han estado que han logrado entender que eso no dice quién eres, a veces ensimismados meditan sobre cualquier cosa y otras conversan con interferencia de fondo combinada con música proveniente de un radio viejo.
Solo ellos saben como han llegado ahí, tal vez algún día todos lo sepamos, tal vez es algo que pocos nos atrevemos a hacer, seguir instintos, decir que sí, decir que no, no decir “no sé” De algún modo llegaron y todos los conocen, cuando las demás personas van arriba otras personas advierten “si hay gente arriba sabes que debes volver abajo” tal vez es miedo a conocer gente diferente lo que las hace decir eso o miedo a ser, algún día, parte de ellos. Tal vez surge un cierto respeto al territorio no ajeno pero tampoco propio o solo es el simple temor de ver las cosas desde otra vista, de más alto.
Esperanza es algo que pocos tienen y ellos se han resignado a que las migajas no quitan el hambre pero dan esperanza, ellos ya saben que si no luchas no sigues pero cada quien tiene su propia lucha y cada quien sigue hacia donde quiere ir, cuando te cierran una puerta no te quedas sentado frente a ella esperando a que se abra, no puedes dejar perder algo que era tuyo y eso demostró la gente de arriba el día que los de abajo cerraron las puertas de las alturas para que volvieran abajo junto con ellos como alguna vez estuvieron, pero en su lucha de seguir siendo la gente de arriba arriesgaron su porvenir para no ser parte de los de abajo otra vez, escalaron hasta donde debían estar , a donde ellos pertenecían, a “arriba”, escalaron sosteniéndose de la vida por las paredes de los edificios de cuando los de abajo cerraron las puertas de las azoteas intentando no tener (ni un día más) gente encima de ellos.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
