Tu carta,
con olor
a pantalón mojado
a falo succionado
por labios anidados
en un rincón
de los tuyos.
Tu carta con olor
a la tinta de tus dedos
que me acarician,
por arriba,
por abajo,
por adentro...
Carta con olor
a tu desierto: Yo
a tu misterio: Tú
a tu concierto: Yo
a tu instrumento: Tú
a tu iglesia: Yo
a tu tristeza: Yo
A tu Yo Yo Yo;
tu felicidad:
Tú-Yo.
Tuyo mi beso,
tuyo mi cuerpo
tuyo mi ser que no para
un instante.
Un instante
y tu mirada vuelve
a tocarme
y la madrugada
resuelve la ingratitud.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

qué pendejo, se me olvidó darte tu libro del burroughs
ResponderEliminarai luego te lo corro