sábado, 27 de febrero de 2010

Los hilos

Perdonen, me tomé unas vacaciones. Crisis de letras... Estaba escribiendo algo para publicar por fin, antes de que se acabara febrero y resultó que tomó por sorpresa a mi mano algo asi como un "poema" de amor, de cualquier modo espero les guste)

Los hilos.

Caen de las nubes,
se enredan en mí,
me empapan los pies
cuando piso las madejas.

Los hilos blancos de luz
que se estiran desde la Luna
se tejen en tus pupilas
y tapo con ellas mi cuerpo.

Los hilos de mi cabeza
cada día crecen más
para junto con los tuyos
abrigarnos el final.

Los que bajan de mis ojos
cortan y cosen mi cara
a causa de los nudos
hechos en mi memoria.

El carrete del destino
que me diste en otra vida
me sacó del laberinto
cuando ahora estuve perdida.

El hilo de plata que perdí,
por encontrar éste de oro
que borda mi vida tierna,
y brilla en mis pensamientos.

Los hilos incortables,
que enredados en el mundo
nos unen a todos y a nadie,
nos llevan de aquí para allá.

Falsos hilos que seguimos
que no tienen dueño ninguno,
que ya han sido cortados,
o nos aprietan la garganta.

Los hilos, tus hilos, los míos,
la maraña que hacemos con ellos
lo que hemos entretejido
y lo que nos falta por bordar.

Bordar con los hilos más letras,
esta nuestra historia completa,
dibujar nuestras vidas eternas,
los recuerdos blancos y negros.

Recuerdos de hilos de luz
fijados en la emulsión de plata,
crear la canción interminable
de nuestro amor inacabable.

Componer ésta canción
con tus seis hilos de plata
los cinco del pentagrama
y los nuditos encima de éste.

Nunca cortar los hilos
que en el universo nos unen,
y debajo del manto estelar
podernos refugiar juntos .

sábado, 28 de noviembre de 2009

Dime, pues, "esos no son héroes"

Quiero escribir ¿qué? Nunca se sabe... Quiero hablar de mis héroes.
No son los infanitiles que son capaces de renacer sólo para que le sigan pasando cosas que van a poder resolver a pesar de cuán grande sea el conflicto al que se enfrenten. Todo después sale bien.
No es ése que salva gente con poderes sobrehumanos y tiene un archienemigo al que siempre podrá vencer.
Mi héroe es ése que su enemigo es la propia vida y nunca sabe cómo acabar con ella de una buena manera. Tiene algo de altruismo que no sabe cómo sacar. Está lleno de torpeza, pero trata de entender, de una y mil maneras: bencedrina, yagé, ritos, historias...
Ése al que no todo le sale bien, el que odia restañar la sangre después de haberse incrustado una navaja en las venas o quizá una jeringa, pero aún así lo hace.
Es ése que sí piensa en los demás, tanto que primero está él.
No es el que se muere de vergüenza cuando algo sale mal, se muere de vergüenza todos los día porque nada sale bien.
Es ése que intenta dejar sus vicios mientras los ama hasta odiarlos.
No, él no está seguro de que todo saldrá bien pero sin embargo lo intenta, le salé mal y se lamenta. Lo inenta componer, siempre son insuficientes sus esfuerzos.
Mi héroe es ése que a pesar de que no tenga esperanzas intenta algo que le de, no llegan, aún así sigue esperando , sigue pensando, sigue intentando vivir...

lunes, 12 de octubre de 2009

La sinfonía del ensueño.

Se me cierra un ojo,el otro.
La sinfonía del ensueño.
La vida es sentir
el espiral en que caes,
el borde a tus pies,
el suelo a tu lado.

Se me cierra un pedazo,
se me cierra el otro
(del cerebro),
la vida es sentir
los golpeteos de la energía desprendida,
los guitarrasos de la soledad,
los chirridos de la compañía,
los tamborasos de la ciudad asfaltada.

Se me cierra una mano
se me cierra la otra,
la vida es sentir
la fragmentación de la luz,
la brillantez de lo obscuro,
los besos chispeantes,
los dedos amarrados.

Se me cierran las piernas,
la vida es sentir
que te cojan a fuerzas,
que te amen sin vida,
que te enciendan de esencia.

Se me cierra la boca,
la vida es sentir
el cielo como prisión,
el mar como la esperanza,
el pasto como absoluto.

Se me cierran los tímpanos,
la vida es sentir
las caricias del fracaso,
el dolor de la felicidad,
la soledad de la existencia,
el entusiasmo de la ebriedad.

Se me cierran los pulmones,
la vida es sentir
la felicidad de la inmovilidad,
la pequeñez de lo infinito,
la invisibilidad de la fe,
lo absurdo de la esperanza.

Se me cierran venas, arterias,
todo lo que no me queda,
la vida es sentir
la inmediatez del engaño,
el regaño de la sobriedad,
la mesura perdida,
la vida enfermiza,
las consecuencias de amarnos,
la musiquita soñada,
el sobresalto al despertar,
el ritmo cortado
de un fragmento de mundo.

Se me cierra la vida,
la vida es sentir...
la muerte.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

LA GENTE DE ARRIBA.

Arriba pareciera que todo es mejor, existen desde hace mucho tiempo los de arriba y los de abajo, desde arriba a veces las cosas se ven mejor, a muchos les gustaría estar arriba (en muchos sentidos).

Con sueños y nubes son conocidos en un lugar de Santa Fe, y seguro en otros lados, como “la gente de arriba”. Podrían tener todo pero se conforman con suficiente, ahí tienen lo necesario para tener un mundo, su mundo propio. Adueñarse de la vista en los atardeceres pero también compartirla, muchos ignoran lo que hace “la gente de arriba” pero saben que ahí están y que su lugar es respetable porque han luchado por conservarlo en las alturas, sobre todos, un lugar así nadie debería desperdiciarlo (pero no todos saben eso…)

Vigilan la ciudad, ven sin que nadie mire, captan imágenes precisas e importantes que conservan en un lugar sagrado (su memoria), no se preocupan tanto por su aspecto porque ellos tan arriba han estado que han logrado entender que eso no dice quién eres, a veces ensimismados meditan sobre cualquier cosa y otras conversan con interferencia de fondo combinada con música proveniente de un radio viejo.

Solo ellos saben como han llegado ahí, tal vez algún día todos lo sepamos, tal vez es algo que pocos nos atrevemos a hacer, seguir instintos, decir que sí, decir que no, no decir “no sé” De algún modo llegaron y todos los conocen, cuando las demás personas van arriba otras personas advierten “si hay gente arriba sabes que debes volver abajo” tal vez es miedo a conocer gente diferente lo que las hace decir eso o miedo a ser, algún día, parte de ellos. Tal vez surge un cierto respeto al territorio no ajeno pero tampoco propio o solo es el simple temor de ver las cosas desde otra vista, de más alto.

Esperanza es algo que pocos tienen y ellos se han resignado a que las migajas no quitan el hambre pero dan esperanza, ellos ya saben que si no luchas no sigues pero cada quien tiene su propia lucha y cada quien sigue hacia donde quiere ir, cuando te cierran una puerta no te quedas sentado frente a ella esperando a que se abra, no puedes dejar perder algo que era tuyo y eso demostró la gente de arriba el día que los de abajo cerraron las puertas de las alturas para que volvieran abajo junto con ellos como alguna vez estuvieron, pero en su lucha de seguir siendo la gente de arriba arriesgaron su porvenir para no ser parte de los de abajo otra vez, escalaron hasta donde debían estar , a donde ellos pertenecían, a “arriba”, escalaron sosteniéndose de la vida por las paredes de los edificios de cuando los de abajo cerraron las puertas de las azoteas intentando no tener (ni un día más) gente encima de ellos.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Carta.

Tu carta,
con olor
a pantalón mojado
a falo succionado
por labios anidados
en un rincón
de los tuyos.
Tu carta con olor
a la tinta de tus dedos
que me acarician,
por arriba,
por abajo,
por adentro...
Carta con olor
a tu desierto: Yo
a tu misterio: Tú
a tu concierto: Yo
a tu instrumento: Tú
a tu iglesia: Yo
a tu tristeza: Yo
A tu Yo Yo Yo;
tu felicidad:
Tú-Yo.
Tuyo mi beso,
tuyo mi cuerpo
tuyo mi ser que no para
un instante.
Un instante
y tu mirada vuelve
a tocarme
y la madrugada
resuelve la ingratitud.

domingo, 12 de julio de 2009

Una entrada para mi blog.

A los que tienen miedo de perderla,
la razón se les pega como una garrapata.
¿Y a los qué tienen esperanza...?
Samuel Beckett.

Busco en en mi cerebro, escarbo en mis ideas una y otra vez, no tengo nada. No tengo, no sé, no puedo... Apenas una entrada cada mes... Ya casi es la mitad de este y mi cerebro parece adolorido de tanto que le rasco y escruto y nada... Derrepenté mi cerebro me da un poco de sangre de tanto rascarle pero empieza a apestar y de nuevo lo que tengo se vuelve nada... Y es que qué puedo escribir sino un eterno YO lleno de nada o de un montón de cosas que se vuelven nada o que empiezan a apestar después de un rato -como la baba, como la sangre, como la gente-, un enterno Yo lleno de sueños finitos (e infinitos) como esa lluvia que pinsas que no moja y después te empapa, un Yo con miedo pretensioso a volverse loco (igual que el del personaje de mi libro -por suerte el más miserable-), un Yo lleno de cartas de cartas a ti , a ti, y a ti, olvido. Un Yo lleno de letras y letras que no llenan, un YO, YO y YO igual al de todos los que escriben... Qué puedo decir en un día como este... un año más encima de mí y las palabras dónde ¿por qué no se trepan igual que lo años? El Yo de mis manos que sufren al no escribir, que se enorgullecen al escribir una eterna nada, que se frustran al no saber usar los puntos, las comas, las propias palabras... El Yo de mi cuerpo que camina y hace escritos en la tierra, en el cemento, en la escalera eléctrica del metro, que los demás pisotean y que yo volteo a ver como si dijera algo, algo ¿qué? Todos son transcritos y no escritos ¿y mi "prosa espontánea" que mi maestro me inculcó? Mi maestro no visible y el otro que me da y me quita la esperanza... La esperanza de poder escribir algo... Tal vez me falta estar ebria, ebria de... de algo, de tristeza, de alcohol (de pulque no porque me hacen pozole) de lo que sea menos de felicidad porque esa no sirve para escribir.... Y ya estuve aquí y sin nada que escribir llené esto de letras y sin nada que escribiera ya leyeron esto...

martes, 2 de junio de 2009

Para. Soñar.

A veces no hay tiempo para divagar y enamorarse porque entonces la vida cae de putazo.
Hoy escuchaba al secretario de seguridad pública creo, da lo mismo, a un puerco más. Hablaba de que el próximo lunes se pondrá a "trabajar" la nueva Polocia Federal, que si la PFP ya era una mierda pues la sustituyen por algo peor (cosa que además aprobaron mientras nos tenían paralizados del miedo -con la influenza, claro-). Sí ya sé. No me podré sentir libre de escribir esto ni otras cosas más, que mierda. Porque seguramente esta policia si claro, va a combatir el narcotráfico y nada más cómo no va ser. ¡Qué útil! (¡¡¡Hipócritas!!!)
Entonces me voy a la escuela con mi dolor de rodilla, de cuello y mi poco dormir. Mi dolor de cuello que no me deja ver hacia bajo (hacia donde siempre veo). En el metro copilco cerrada una salida, bueno pues. Sigo. Me voy acercando a la facultad y prefiero ver hacia abajo a pesar del dolor, levanto la mirada y veo a una señora mucho mayor que yo y mucho más encorvada de lo que yo voy. Pienso: "La vida pesa un chingo" y sigo el caminar.
Voy algo estresada por mi examen de latín para el cual no estudié y decido comprar un paquete de mentas y un cigarro. Y ya voy a subir las escaleras para llegar a la facultad y de nuevo acordonado. Pienso: Sí, la vida pesa un chingo y está llena de caminos cerrados. El cigarro se apaga, lo vuelvo a prender y en unas cuantas fumadas me empieza a doler la llaga que traigo en la boca. ¡Puta madre! Sigo.
Llego al "ágora" donde hay mucha más gente de lo usual y busco a quien voy a ver. Llegué demasiado temprano y en vez de encontrar a quien buscaba me encuantro a otro amigo que me pregunta como estoy. Le digo que no tan bien y me pregunta: ¿Viste, te impresionaste?
-No, ¿de qué?
-Es que está acordonado porque mataron a un wey aca afuera.
Y ya se imaginan cómo se me vino el mundo encima.